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Calidad de enseñanza

Octubre 17, 2004
Elbereth tiene una hermana de 10 años y a ambas les encanta Harry Potter. El asunto tiene un obvio mérito: atraer a un niño a la literatura. Y Potter, no seamos hipócritas, no es precisamente lectura ligera.


Ahora viene lo gracioso, uno de sus profesores (supongo que el de la asignatura “Os enseño aunque no tengo ni puta idea de nada”) ha desaconsejado a la pequeña los libros de Rowling porque según él los niños que leen Harry Potter son (¿o se vuelven?) introvertidos. No he podido aclarar aún si el ¿profesor? dió alguna explicación a tal hecho consumado.

Me cuesta horrores pensar en como la lectura de un libro de aventuras te puede afectar tanto a la personalidad, pero en realidad no es que piense que el profesor es un fumao que no sabe lo que dice sino que malinterpreta el engranaje causa-efecto de esta clase de supuestos.

En mi opinión, leer Harry Potter o cualquier obra cultural de sumejante calidad y grado apto para un lector de 10 años no te hace introvertido. Simplemente te provoca un salto en tu ancho de miras, a nivel emocional, intelectual y cultural. Y ahora te tienes que volver a enfrentar a una realidad donde los mamados de los compañeros de clase tienen el coco lleno de Grandes Hermanos, Triunfitos y Niñatos Multimillonarios que no son ni mucho menos un ejemplo a seguir.

Vamos, no es que te vuelvas introvertido, es que la gente te empieza a asquear.

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