
La paridad, esa parida
Enero 30, 2007Supongan el siguiente caso:
Hay una vacante en un puesto importante de la dirección de una empresa. Hay dos candidatos, una mujer que es la hostia de preparada, y un hombre que, bueno, no lo hace mal, pero no es ni la sombra que la mujer.
Puestos así, está claro que el puesto es para ella, pero resulta que el jefe es un machista que piensa que una mujer no está preparada para un puesto de tanta responsabilidad, así que elige al hombre, con quien compartirá puro y tertulia futbolística.
Es un claro caso de discriminación laboral por razón de sexo, totalmente contraria a la Constitución.
Ahora veamos otra variante del caso: tenemos a la misma candidata todoterreno, al mismo candidato mediocre y al mismo jefe machista. Quiere elegir al hombre, pero resulta que en ese organismo se ha establecido la paridad de sexos, o sea, que haya tantas mujeres como hombres. Así que, como el departamento está formado por diez personas y hay ahora mismo cinco hombres y cuatro mujeres, el puesto será para ella, y que le jodan al jefe, al pringao del otro y bravo por la mujer, que ha conseguido el puesto que por derecho le corresponde. Amén del beneficio que supondrá para la empresa tener a alguien tan sobresaliente.
Pero supongamos al revés. Imaginemos que es el candidato el mejor preparado y ella la mediocre. Machismos y prejuicios aparte, el puesto se lo merece el hombre, porque es el mejor para el puesto. Pero por paridad, le dan el puesto a la mujer. Así que años de estudios, formación, reciclaje, masters y prácticas mal pagadas a la basura, mientras que la mujer, que no sabe hacer la o con un canuto, entra directa.
Muchas, en este punto, lo veréis hasta bien. Porque recordaréis que la paridad se hace para acabar con años y años de discriminación histórica bla bla bla. Y que no vendrá mal que haya más mujeres en esos puestos, aún cuando sean unas inútiles no por ser mujer, sino por no haberse formado adecuadamente.
Pero demos una última vuelta de tuerca. Pongamos de nuevo a la candidata perfecta, trabajadora, encantadora; y al tonto del culo descuidado, informal y vago. En la empresa hay paridad, el jefe es cualquier cosa menos machista. Todo perfecto, ¿no? Está claro que el puesto recaerá, y con justicia, en la mujer.
Pues no.
Porque en ese departamento de diez puestos hay ya cinco mujeres y cuatro hombres.
Así que, aún con paridad, la mujer vuelve a ser discriminada por la única razón de ser mujer.
Y después de esta retaila educativa estilo Sésamo, os habréis dado cuenta de lo que trato de decir. La paridad no es justa, y apuñalada directamene al espíritu de igualdad que profesa la Constitución. Un puesto de trabajo debe ser otorgado al mejor candidato sin que se les discrimine por su sexo. El que una empresa tenga igual cantidad de hombres y mujeres no es sinónimo de igualdad legítima de sexos, sino una mera igualdad estadística para cuya consecución se pasan por la rabadilla el único baremo que debe de contar: la preparación y el merecimiento.
Poneos en la piel del jefe (o jefa, claro). Tenéis que ampliar el departamento, duplicando la cantidad de puestos. Como hasta ahora sólo ha habido mujeres y no vas a despedir a ninguna, todos los nuevos deben de ser hombres para que se cumpla la paridad. ¿Es legal una oferta de trabajo donde sólo pueden hombres? ¿Lo verían bien los colectivos feministas? Pues resulta que tendrían que tragar, porque es por culpa de la paridad, esa por la que muchas brindan. Estúpidas ellas.
En el nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía se recoge la paridad en los organismos dependientes de la Junta, así que pienso votar que no. No apoyaré ninguna forma que plantee como vara de medir algo distinto al talento y a la preparación de los aspirantes. Nos quejamos de que en este pais no consigue trabajo el que tiene mejor currículo, sino el que tiene mejor enchufe. Las mujeres se quejan de que no consiguen ciertos trabajos por ser de sexo femenino.
La paridad sigue diciendo “te daré el puesto en virtud de lo que tengas entre las piernas y de la cantidad de genitales de cada clase que ya tenga en nómina”. ¿Esto es igualdad? Esto es discriminación por sexo pura y dura, queráis o no.
