Se marchitó la Rosa de los Vientos
Ha muerto Juan Antonio Cebrián. Con la de hijos de puta que hay por este mundo y se nos va uno de los buenos. Como decía Porco, siempre se van los mejores, siempre.
Se lo ha llevado un infarto traicionero, sin avisos ni prórrogas. Y adiós. Con 41 míseros años que hoy en día vive cualquier basura. No es justo. Espero que al menos haya ido a por él la Muerte de Neil Gailman, sin duda se lo ha ganado.
Hace no mucho que Cebrián daba un grandioso y sentido homenaje a su mentor, Fernando Jiménez del Oso, preguntándose por dónde andaría. Y fíjate, ahora deben de estar juntos.
Siento no escribir más de tres líneas por párrafo, pero con la tristeza que acarréo no doy para más. Le escucho comparar mi relato con Yesterday y se me ponen los pelos de punta.
El mundo es hoy un poco más apestoso que ayer.
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Hasta siempre, maestro y amigo Cebrián.
Lautreamont - 24 Octubre 2007 at 16:17
Lo conoci y eschuche hace realmente poco tiempo pero la huella que dejo en mi es para siempre. La radio ya no es la misma.
Es verdad que siempre nos dejan antes los buenos.
sus - 12 Noviembre 2007 at 14:07