
Las Bratz, esa basura
Enero 25, 2008Estos días ando escribiendo sinopsis para series de animación, no diré para qué. El caso es que, haciendo un repaso del pasado y el presente de la animación para televisión me doy cuenta de que todo se está yendo a la mierda: las series de corte clásico, adaptaciones de novelas, aventuras con personajes mejor definidos y dramáticos han dado paso a lo banal y la superchería.
En estas que descubro a las Bratz y yo me traumatizo. ‘Joder, joder’, me repito una y otra vez. ¿Pero qué coño es esto? ¿Chicas adolescentes preocupadas por la moda, por ser modernas y por la importancia del físico? Seréis hijos de puta…
Ahora que tengo los huevos más negros pienso en qué clase de animación quiero que vean mis hijos, y desde luego no es esto. No quiero que mi hija de 12 años crea que si no sale maquillada y con ropa de marca no es nadie, antes prefiero cortarme la picha a trozos.
Quiero que mi hija vea las series que veía yo. Quiero que vea Willy Fog y entienda que el mundo es grande y que las miles de culturas existentes son nuestro mayor tesoro. Quiero que vea David el Gnomo y entienda lo importante que es la naturaleza, sin mensajes metidos a calzador, que vea lo gratificante que resulta ayudar a los demás.
Y que conozca la muerte dulce. Como la de David y Lisa.
Quiero que vean D´Artacan y sepan lo que es vivir la vida intensamente, con valentía y horando a los verdaderos amigos, a los que se llega a querer como hermanos. Quiero que vean el Capitán Harlock y sepan que el valor de la libertad es más grande que todos nosotros y que el espíritu de aventura nos es esencial como especie.
Y también quiero que no se rindan nunca. Como el Ulises que viajaba por el espacio buscando los muros eternos, y de ahí, a la Tierra.
La mujer ha conquistado sus propios derechos con muchos sacrificios para que ahora queden reducidas a figuritas de autodecoración y exhibición. Pienso en la película de animación sobre Helen Keller, en las Mujercitas, en las protagonistas de los films de Miyazaki. Joder, hasta en Pipi Calzaslargas.
Veo a las Bratz y me preocupo, porque la cosa está tirando por ahí. Pienso en el estúpido productor americano y en cómo la pija de su niñita le ha inspirado esta mierda, para conectar con el adolescente de hoy, seguramente.
Sois unos cabronazos.
