Gravity Zero 4.0
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Harry Potter y el Cáliz de Fuego

¿Os habéis vuelto todos gilipollas de repente o qué?

Esto es más o menos lo que pensaba mientras veía la cuarta aventura del niño mago. No voy a entrar a opinar si las terroríficas carencias del guión se deben a una mala adaptación o a cortes insensatos en la sala de montaje, más que nada, porque no tengo ni puta idea de por qué esta gente ha hecho lo que ha hecho.

El caso es que El Cáliz de Fuego, o al menos su guión cinematográfico, no tiene ni pies ni cabeza.

Por supuesto, a partir de aquí todo es SPOILER SPOILER SPOILER!!!

Para que no se me acuse de según que cosas, diré que me gusta mucho Potter. Diré que me encantan las 3 pelis anteriores y que sigo dispuesto a continuar fiel a la saga. También quiero destacar las cosas buenas de la película, que básicamente resumiré en tres

· Las interpretaciones: los actores están mejor que nunca, claramente. Te crees más que estén cabreados, contentos o tristes. Y Ralph Fiennes haciendo de Voldemort, bueno, es que es Ralph Fiennes. El tío es la polla.

· La música: para mí, la mejor de las 4. Dramática y terrible. Una maravilla que no me canso de oir.

· El aspecto visual: en cada película se superan, la fotografía es oscura de narices.

Pero viene lo malo. El guión.

Para empezar, después de tres películas parece que la gente sigue sin entender que Voldemort sigue vivo e intenta volver a las andadas. Y a nadie le da por inspeccionar un castillo oscuro que queda cerca de la tumba de Voldemort, por cierto, muy bien decorada con craneos y una estatua del angel de la muerte.

La película empieza pasando tres kilos de resolver una de las incoógnitas pendientes desde el episodio anterior: ¿donde coño vive Harry? Se supone que se largó de casa de los Dursley y que con Sirius no podía ir. Este cuarto capítulo empieza con Harry en casa de Ron: “Hola, llegue ayer”. Y se deja correr la cuestión.

Bueno, luego nos vamos al mundial de Quidditch. Un mundial del que no saben nada ni Ron ni Harry, a pesar de que son dos fans de ese deporte. Lo terrible del asunto es que esta secuencia no sirve absolutamente para nada, porque no condiciona ninguno de los hechos que ocurrirán a continuación.

Bueno, estamos en Hogwarts un año más. Las chicas de Francia hacen aparición fingiendo orgasmos y los rusos con cara de mala ostia, sin que sepamos muy bien que problema tienen. Dumbledore habla del torneo, que es la polla de peligroso y que puede morir peña. Eso si, es un torneo para estudiantes, muy lógico todo. En la primera película apareció un troll de mierda y todo era “coño, salvemos a los estudiantes”. Esta vez el torneo son dragones, sirenas y un laberinto cabrón, pero es un torneo para estudiantes.

Tan peligroso es, que este año hay que tener 17 años para participar. O sea que hace tres años se podía apuntar un crío de 11. Para ser una sociedad secreta tan culta y poderosa, son un poco colgaos.

Y aquí vemos por primera vez el Cáliz de Fuego, y surge otra gran duda: ¿por qué cojones la película se llama así? El cáliz es un chisme que sólo sirve para elegir a los participantes y sale 10 minutos en toda la película. ¿No tendría más sentido que se llamase la copa de los tres magos? Al fin y al cabo es el meollo de la cuestión.

Luego vemos una escena del misterioso Igor entrando en la sala del cáliz de incógnito, y tu piensas “eh, este va a hacer algooo”. Ya hablaremos de esto luego…

Bueno, pues resulta que Potter sale elegido, encima es el cuarto elegido, cuando deben ser tres. Al principio todos reaccionan bien, es decir, se cabrean, se quedan flipaos, acusan a Potter de hacer trampas y tal.

Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero, ¿qué deciden? ¡¡No hacer nada!!

Minerva pone la nota cuerda: “no me jodáis! Esto es una trampa de Voldemort fijo para cargarse al crío!”

Dumbledore a esto responde: “ya, pero si suspendemos el torneo nos quedamos sin historia, debe arriesgar su vida, con 14 años”. Como se nota que no es él el que puede morir.

Por cierto, que durante todo este tiempo Potter expresa que le importa un carajo el torneo, la copa y la gloria eterna (vaya mierda de premio, una copa y la gloria eterna, ¿vale eso tu vida? Ya hay que ser vanidoso) no se niega a participar, sino que calla como una puta.

Todos pensaréis ahora: ¿eh, y por qué no se niega? Porque esa es otra: si el cáliz te elige, tienes q participar por cojones, pero no se explica por qué. ¿Qué pasa si te niegas? ¿Se te cae el pito a trozos?

A todo esto, el torneo tiene reglas. Y si las incumples pues te descalifican. Pero esto tampoco se le ocurre a Potter. De hecho, se dice que si usas la escoba, descalificado, pero Potter acaba usándola y nadie dice nada. Porque yo lo valgo.

La cosa sigue más allá. Ron se cabrea por el “tremendísimo” hecho de que Potter no le contase que iba a participar y se tira media peli con el enfado. Ron le recuerda que a un mejor amigo hay que contarle las cosas, pero Ron olvida que a un mejor amigo también hay que creerle. Potter insiste en que no es cosa suya, pero Ron erre que erre. Pos fale.

En serio, ¿qué drogadicto ha escrito esto?

Bueno, entre prueba y prueba hay un baile. Potter y Ron resultan ser unos cabrones de cuidado por no creer que a Hermione la hayan invitado. Hermione anda exasperada durante media peli sin que tampoco sepamos exactamente por qué, a menos que le guste Ron y que le repatee que pase de ella.

El problema es que si quitas el baile la peli sigue siendo la misma, porque no sirve para nada. Ni para avanzar en el misterio ni para mover a los personajes entre sí. O sea, cagada argumental y monumental.

Y ahora llegamos a la parte final. La prueba del laberinto. En cuanto Cedric y Potter tocan la copa se teletransportan al cuartel general de Voldemort, resultando que la copa era un traslador, es decir, que estaba hechizada para teleportar a todo aquel que la tocase… y digo yo, ¿es que nadie más ha tocado la puta copa durante toda la película? A Potter lo atrapan con la estatua del ángel de la muerte, pero si aprecíais las imágenes le sobra movilidad para atacar con la varita. Le hubiera bastado un buen petardo para cargarse la marmita, pero no, para qué ser inteligente.

Bueno, pues Voldemort ha vuelto. Y los coleguitas se reunen para celebrarlo. Y entre ellos está: ¡Lucius Malfoy! ¡OSTIAS QUE PEDAZO DE SORPRESAAAAA! ¡NUNCA LO HUBIERA IMAGINADO! Pero vamos a ver, ¿es que nadie en ese mundo se da cuenta que Malfoy está pidiendo a gritos que lo encierren en Azhkaban y tiren la llave? Joder si es que es evidente, le falta un post it en la frente que diga “soy un puto cabrón y estoy ansioso de que vuelva Voldemort para que os mate a todos”.

A todo esto, los Malfoy detestan a los “sangre sucia” (hijos de padres muggles) pero no dudan en darle coba a Voldemort, cuyo padre es Muggle. ¿Alguien le ve sentido? Yo no. Esto debe de ser como el rollo aquel de que Hitler era medio judío.

En fin, como era de esperar la movida acaba con un ataque de rayos chocando, como en Dragon Ball. En el último momento, aparecen los fantasmas de los padres de Harry y de Cedric (¿?) y le salvan. No me preguntéis cómo, simplemente admitamos barco y pensemos que la idea al menos queda emotiva.

Harry escapa con el cadáver de Cedric. Moody se lo lleva a una zona cerrada y oculta y revela que es uno de los malos. Y se vuelven a suceder los despropósitos:

· Moody le pregunta a Harry por los lacayos de Voldemort, pero Harry dice que no se dio cuenta de quienes podían ser. ¡No me jodas tio! ¡Si estaba Lucius justo al lado! ¡Si te daba su aliento en el cogote!

· Dumbledore y compañía irrumpen y salvan a Potter. Desconozco como llegaron a la conclusión de que Moody era de los malos y que iba a matar a Potter.

Bueno, pues acaba la peli. Voldemort ha vuelto, pero a Harry no parece que le vayan a ofrecer protección o alguna cosa similar. Nos quedamos sin saber el por qué de la escena en la que Igor entra con sigilo a la sala del cáliz. Muchos pensaréis que para despistar al espectador y creer que él es el malo, pero esto no va así. Si entró, debe haber un por qué, o estaremos ante una película tramposa.

También hemos de dedicar palabras a la periodista metomentodo que, si bien queda graciosa como acertada crítica al periodismo de hoy, no influye en la película en absoluto. También nos quedamos sin saber por qué Neville se traumatiza tanto por ver a una puta araña mutante retorciéndose por el hechizo del falso Moody en clase.

Y con esto y un bizcocho, nos despedimos hasta la Orden del Fénix.

PD: caya carrerón que lleva el guiñol de Aznar. Mira que conseguir un papel en esta película, jajajajajajajaaaajaa.

PPD: El sistema judicial de los magos sigue siendo una patata. Aparte de entrullar a Sirius durante los últimos años por la cara, sigue en paradero desconocido por si le trincan.

PPPD: Desde aquí hago campaña para que maten a Ron en la próxima. Que lo maten ya y deje de sufrir por ser idiota.

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5 comentarios to “Harry Potter y el Cáliz de Fuego”

  1. Muchas de las respuestas a esas preguntas retóricas, disponibles en el libro ;P

  2. Si debo leer el libro para entender la película, es que es la película es una puta mierda. Punto.

    Y yo que tú comprobaba lo que entiendes por pregunta retórica.

  3. No iba con ánimo de ofender… o__O

  4. Ni yo tampoco 😀

  5. jajaja…me gusto mucho la critica…
    yo he ledio los libros y son muy buenos..
    las pelis..son una mierda ni ritmo ni na de na..
    espermos ke la prox sea mejor…


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