Gravity Zero 4.0
Cualquier parecido con un blog real es pura coincidencia, que se os tiene que explicar todo

Que Friker Jiménez me guíe

Málaga es una ciudad insólita. Se esmera en proponer e innovar en el tema cultural, pero falla en algo absolutamente primario: la promoción. O sea, ¿de qué sirve que montes el mejor espectáculo del mundo si nadie sabe de él?

Leo esta semana que se va a abrir el mes que viene una Escuela de Cine en Málaga, toma notición del quince. Bendecida por la Escuela de Cine de Madrid, anunciada a bombo y platillo durante el Festival de ¿Cine? y afirmando, ni más ni menos, que ya hay planeados tres apetitosos cursos.

Así que uno, como muchos otros, desea apuntarse. Pero no, no viene nada sobre el asunto en la noticia. Rastreas los medios y ves que la información es la misma, palabra por palabra. Y es que los redactores de hoy viven muy bien: ponen la mano y las agencias les llueven encima. Cuatro años de carrera para eso, ja.

Uno tiene a bien pensar que como una reseña no es un anuncio, pues es lógico que no venga como contactar con la Escuela. Así que nos vamos a Google, ponemos el nombre de la escuela y…

…nada.

No hay nada.

¿Qué puta clase de broma sórdida es ésta?

Digo yo que una Escuela de Cine, aparte de un centro de aprendizaje, es un negocio. Y como tal querrás (y tendrás) que promocionarlo y ofrecer canales para que la gente se informe y se apunte. Pero no, en Málaga somos así de cojonudos. Internet no existe, ni los carteles en las calles, ni las octavillas, ni las cuñas, ni los anuncios en los periódicos.

Ahora los malacitanos diréis, ‘¿que no hay octavillas? ¡No me jodas!’ Vale, los hay para las tropecientas soplapolleces de clinicas de estética, tienda de telefonía y memeces. Y entre todo esto, los bienvenidos cupones de descuento de las pizzerías. Pero olvidaos de saber de la Escuela de Cine, porque salvo el acto guay del Festival, no existe.

¿Dónde están esos cursos? ¿En el infierno? ¿Tengo que modificar la frecuencia vibratoria de mis átomos para trasladarme al plano dimensional adecuado? ¿Quién coño se va a apuntar a unos cursos cuando no es posible saber cómo apuntarse?

El lado perverso de mi mente me dice que la gente que ha montado esto es idiota. El lado diabólico, que es una maniobra de protección ante la inevitable avalancha de solicitudes, porque ya sabéis, si es gratis, hasta la mierda se codicia.

Por último, el lado cabronazo de mi mente, vuestro favorito y el mío, me dice que esto es lo de siempre. Acudirán los cuatro de siempre, los frikies abonados al mundillo que se conocen entre ellos y el boca a boca es el estándar. Endogamia forever, y punto.

Evidentemente, todo viene a que estoy jodidamente cabreado por no poder apuntarme.

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