Gravity Zero 4.0
Cualquier parecido con un blog real es pura coincidencia, que se os tiene que explicar todo

Hagamos el mal. Amén

¡Quedáis advertido, oh, ovejas de mi rebaño! ¡Quien ose poner el pie en el aula de Educación para la Ciudadania estará pisando el pecado, se dejará embriagar por el diablo socialista, ese que come niños, y os apartará de nuestra verdad!

En fin.

El obispo Blázquez, esa sabandija a la que por suerte la muerte le aguarda en las próximas dos o tres esquinas, dice que aquel que colabore con la asignatura estará haciendo el mal. Por suerte para todos nosotros, pobres mortales, Blázquez es un iluminado de Dios que nos dice qué es el bien y qué es el mal.

Amigo Blázquez: YO soy el mal.

Como digo, el obispejo afirma que estudiar EpC está mal, lo cual, traducido a lenguaje culto, significa que está bien.

Ya os traje una vez el documento con el plan normativo de la asignatura. Ahora os traigo este desglose directo del libro de texto sobre la asignatura que va a publicar SM. Para los profanos, son las siglas de Santa María, sí, Santa y María.

Personalmente, discrepo en algunas cosas. El capítulo 20, el del trabajo, subraya el deber de trabajar sobre el derecho al mismo. Yo considero que debería ser al revés, si vives sin trabajar no tienes por qué ser un jeta que vive de los demás, aunque en la mayoría de los casos sea así. Una escritor retirado que vive de las rentas de las reediciones o alguien a quien le toca el euromillón y decide vivir el resto de su vida sin dar ni golpe no creo que tenga el deber de trabajar ni creo que se estén aprovechando de nadie, es ridículo.

El epígrafe de solidaridad y sexo del capítulo 17 es un poco… No sé, ¿rarito? El uso de la palabra puede ser académicamente correcto, pero no deja de ser un tanto extraño definir como solidaridad el hecho de que el sexo, además de la labor reproductiva, cumple también una función de creación de lazos afectivos.

Por último, creo que han metido un poco la gamba sobre el asunto de los conceptos de familia. Textualmente pone que “Han aparecido nuevas formas (de familia)”, pero ninguna de ellas son inventos de la sociedad actual. ¿No habido desde siempre familias monoparentales porque o bien el padre moría en un campo de batalla o la madre en el parto? ¿O ambos? ¿Y familias en las que conviven hijos de anteriores relaciones de alguno de los conyuges? No brindemos tanto a la modernidad, por favor.

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5 comentarios to “Hagamos el mal. Amén”

  1. En Francia la escuela pública es laica, y religión, pues cada uno en su casa como debe ser.

    Claro que los Franceses se rebelaron contra el absolutismo en 1789, y proclamaron la declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano.

    Aqui los únicos derechos existentes, a la postre, son los de la oveja a permanecer en el corral… Ah, y el de comulgar con enoormes ruedas de molino.

    A ver cuando pasamos de la separación entre Iglesia y Estado a un divorcio con los papeles en regla, que esto es un sinvivir.

  2. >.

    Hermosa forma de decirlo, pero olvídate de ello. En España, divorciarse de la Iglesia implica divorciarse de la mitad del país, y ya sabemos como las gastan aquí los divorciados.

    La única posibilidad factible que veo yo de desterrar la religión de las escuelas es a través de una directiva europea. Si no, cada vez que el PP recuperase el poder restablecería la religión, por no hablar de los gobiernos regionales que torearían con gusto cualquier ley estatal que hiciese el PSOE sin apoyo europeo, como pasa ahora en Madrid, donde Espe va a permitir objetar a los padres, saltándose totalmente toda la jerarquía de poder y un buen puñado de derechos fundamentales y leyes.

  3. Ahora estaba pensando que quizá lo mejor seria volver a hacer la religión obligatoria, pero, eso sí, como en mis tiempos, en plan cabrón-entrenamiento-de-marines, nada de estas mariconadas de ir a misa sólo cuando el niño/a hace la comunión y declararse católico por ello.

    Porque yo fui a un colegio de monjas (de los de antes) y aqui me tienes, sanamente rebotada y come-curas.

    Propongo:
    – La Semana Santa como antes, todo cerrado de jueves a lunes, y las procesiones y/o ejercicios espirituales como única diversión (nada de playa, cine, ni temporada de esquí so pena de condena infernal por toda la eternidad).
    – Idem el domingo: nada de Disco y pastilleo en un dia sagrado.
    – Prohibir el uso pecaminoso de móviles, internet, DVDs de manga japonés, video-juegos y otros inventos diabólicos.
    – etc…

    Ya veríamos si se imponia el estilo duro del viejo régimen si muchos seguirían marcando la crucecita de la Iglesia a la hora de cumplir con Hacienda.

  4. Empeiza usted a asustarme.

  5. Ahora en serio, cuando veo a lo relajadamente -y desahogadamente- que viven algunos autoproclamados “jóvenes católicos”, me pregunto si ante el tratamiento de choque religioso que recibieron mis abuelos, mis padres y mesmamente yo, segurían siendo tan militantes y tan posmas con lo de hacer la religión obligatoria en el cole.

    Para mí que se harían todos Anarcos o Marxista-Leninistas del ramal duro.


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