Gravity Zero 4.0
Cualquier parecido con un blog real es pura coincidencia, que se os tiene que explicar todo

Películas ‘vengayá’: No-Do

¿Quién me mandaría ver una película española?

Uno se cree que, tras la calidad de Los Otros y El Orfanato, el cine de terror español va a seguir en la tesitura. ¡Ah, pero qué dulce, fácil y seductor es el autoengaño a veces!

No-Do es, en esencia, una demo de bonitos efectos visuales hilvanados en torno a una excusa argumental pésima, sin estructura, sin profesionalidad y superpoblada de topicazos mal traídos que el director no ha se molestado lo más mínimo en superar.

El responsable del bodrio es Elio Quiroga, de quien esperaba más al no ser novel. Hasta el nombre da la impresión de ser un tío con talento. Qué va, qué va.

La historia es completamente absurda. Tenemos a una pobre viejecita amnésica viviendo en un psiquiátrico de mala muerte. Van a clausurar el sitio, pero en vez de trasladar a la mujer o asegurarse de que tiene familia, le bastan con preguntarle. ¿Qué cojones te va a decir una vieja amnésica que no recibe ni visitas? Pues el cura le cree a pies juntillas cuando la anciana le dice que ‘su casa está ahí fuera’. Toma frase, qué tranquilos nos dejas a todos.

Al marcharse, a la vieja se le cae un trozo de negativo de película con un símbolo extraño que el cura recoge. Claro, en 30 años a la vieja no le han investigado sus pertenencias personales. Es que tiene huevos.

Acto seguido, vemos una supuesta película antigua en la que un niño, sentado sobre una escalera, es atosigado por fantasmas estilo dementores de Harry Potter. No volveremos a saber nada más de esto en lo que queda de película, está toltalmente metidísimo a calzador. Es como si hubiéramos cambiado momentaneamente de canal. Vaya puta mierda de película, en serio. Este director es gilipollas.

Seguimos con la primera aparición de Ana Torrent, una mujer que siempre habla con el mismo desinterés de tono sin importar la situación en la que está su personaje. Ella con decir el texto y cobrar va que chuta. El caso es que es enfermera de recién nacidos, y aunque en ningún momento de la película se vea que es siquiera medio cristina, se dedica a bautizar a los bebés muertos. Tendremos que esperar media película para saber por qué lo hace. Luego volveremos a esto.

A partir de aquí los topicazos sin sentido se elevan al cubo. La Torrent y su marido, que ambos son médicos, estrenan casa a las afueras. Casa que es, literalmente y textualmente, un palacio. ¿Tanto ganan los médicos? Jodó.

Tienen un bebé de cuatro meses, pero joder, pero si está enorme, este de mayor se hace luchador de sumo. Epic Fail para el director de casting. El pobre actor que hace de padre lo tiene que llevar con las dos manos y haciendo como que no pesa.

Unos instantes después, justo antes de que la Torrent entre en la casa, escucha: ‘mamá’. Mira y en el coche hay una niña que la llama. En ese momento pensé, ¿por qué cojones deja a la niña en el coche para que vea la casa? ¿Por qué la niña no sale por su propio pie?

Evidentemente, la respuesta es clara: la niña está muerta. Por favor, Elio, ¿tanto te cuesta? Pero mira que eres lerdo.

La mujer que les enseña la casa les cuentan que allí vivía un obispo, y que muchos años antes era una especie de orfanato. Joder, casi parecía un gag, le faltó decir ‘también hacían ritos satánicos, escuchaban discos de ColdPlay al revés y devolvían las pelis al videoclub sin rebobinar’.

Bueno, que los colegas se quedan la casa, que les va el hardcore y tal. La Torrent sale de casa y descubre a la vieja del sanatorio a un par de metros mirando fijamente la casa. Lo normal hubiera sido pensar: ‘coño, una vieja siniestra mirando mi palacio ex-orfanato del franquismo regentado por un obispo’. Pero qué va, que ya os digo que los personajes son cortitos, como Elio Quiroga.

Total que se mudan, limpian la casa, bla bla bla. Y vamos con el gran topicazo: la rubia en el desván. O en este caso, la Torrent en el desván. O sea, suenan ruidos flipantes que sólo escucha ella, con lo que el marido se cabreará y pensará que está loca bla bla bla. Un tópico que sólo la honrosa El Último Escalón sorteó decentemente porque era él y no ella quien sufría los femónemos.

Salteados con este asunto tenemos mil y una escenas sueltas, inconexas e inverosímile del padre Azpeitia -sin duda lo único bueno de la peli, pedazo de actor- hablando con su superior y soltando pinceladas acerca de cierta organización orientada a investigar supuestos milagros. También tenemos escenas de la vieja senil en una casa abanonada haciendo no sabemos muy bien el qué, supongo que esperar su momento de gloria en la historia, y muchos, muchos efectos visuales de película antigua, humos vaporosos y vahos repentinos por toda la casa.

Al menos Quiroga es un pelín honesto y, antes de la mitad de la película, deja ver a las claras que la niña es el fantasma de la hija y que la Torrent tiene un trauma porque la chavala murió no sabemos cómo, porque no se cuenta. Pero aquí hay una cagada muy grande, en una de las escenas la niña está sola en la otra punta de la casa. ¿Cómo es posible? Aaaahhh.

Ahora llegamos a la parte más descojonante de la película y la consumación de un nuevo estadio de la rubia en el desván. La Torrent investiga el desván y está todo lleno de cosas chunguísimas, incluido un altar, camas de niños y trozos de muñecos. Coño, o sea, que te mudas pero el desván prefieres ni entrar, que a saber qué va a haber ahí dentro, que uno ha visto muchas pelis de miedo.

Aparece un mensaje escrito en sangre en una pared. Una amiga de la familia, también médico, analiza la sangre y descubre que le faltan la mitad de los cromosomas. O sea, que es la puta cosa más rara que han visto nunca. ¿Qué decisión toman los personajes a raiz de esto? Ninguna, no pasa nada, y si quitas la escena tampoco pasa nada.

¿Por qué entonces hacerlo así? Básicamente, a Quiroga se le ocurrió, le hizo gracia y lo puso. No pensó en si tenía sentido u obedecía a algo. Menudo aficionado.

Azpeitia resulta poder ver a la niña muerta. Soy Bruce Willis, nena, acojónate. Va a la casa y monta of course sus psicofonías con un magneto de los antiguos. El pobre hombre comenta que para echar a un espíritu maligno hay que matar a un martir en la casa, y al poco aparece la vieja medio ida repitiendo ‘no se puede obligar a la gente a ser martires’. Sumas a esto que los fantasmas tienen pinta de tres niñas y ya tienes la conclusión de la historia: mataron a las niñas para que fueran mártires y expulsaran al espíritu, pero la cagaron porque las niñas no querían, que es requisito. La vieja también se dedica a escribir extrañas letras en las paredes, pero de eso tampoco sabemos nunca nada.

Hay que leer más y ver más cine, Quiroga. Campeón. Tuerto del reino de los ciegos.

Durante toda la peli, Azpeitia anda atormentado por un caso que investigó tiempo atrás sobre una puta que se cortó las venas y una semana después de muerta seguía sangrando. ¿Importa? En absoluto. ¿Influye? Qué va a influir…

Llegamos al apoteósico final de la película, en el que descubrimos que, aparte de no fregar el desván, tampoco lo hicieron con el sotano, donde por supuesto hay una puerta tapiada tras la cual están los cadáveres de las niñas. Al final, como predicaba Ed Wood, todo acaba ¡con una gran explosión! Incluso una luz celestial ascendió hacia el cielo, pensaba que iba a aparecer Shen-Ron.

La peli es tan ridícula que hasta los créditos tienen para sacarle punta. Empieza con una cita de Dick: ‘si este mundo te parece malo, deberías ver alguno de los otros’. Pero vamos a ver, so mierda de friki, ¿tú quién eres para citar a Dick? Parodiaré la cita en tu honor:

‘si esta película te parece mala, espérate a ver las demás’.

Quiroga trata de hacer reir -no lo consigue- con la leyenda ‘ningún elemental resultó herido durante el rodaje’. Elemental es el nombre con el que se refieren al espíritu maligno. Ay, que me troncho. También nos cuenta en qué sitios escribió el guión. Mejor no vuelvas ahí, tío, no vaya a ser que sean una influencia paranormal negativa y por eso te haya salido una peli tan mala.

En definitiva, un revoltijo de tópicos e ideas semichulas juntadas a capricho de un friki absolutamente sobrevalorado y que esperemos mantenga sus manos lejos del dinero de los contribuyentes.

PD: Ah, y si al final se descubre que los curas mataron a todos cuando mataron a las tres niñas, ¿por qué no matan a quien resulta ser la vieja amnésica? Aaaaahhh…

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3 comentarios to “Películas ‘vengayá’: No-Do”

  1. ¿Quieres llorar de verdad? Pues mira la última de la Cuixet. Parece que los españoles tenemos talentos para muchas cosas pero aparentemene el cine no es una de ellas.
    Es más, la etiqueta de “cine español” debería desaparecer si no fuera porque nos cataloa todas aquellas películas que no nos gusta ver.

  2. ¿Tú has visto la última de la Coixet? ¿Cuándo?

  3. Pues como ya te he dicho en persona, no te la recomiendo ni en pintura.
    Los actores son malísimos. La idea es buena pero le falta contenido. La película es demasiado lenta y aburre.


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