Gravity Zero 4.0
Cualquier parecido con un blog real es pura coincidencia, que se os tiene que explicar todo

No tenemos razón

¿Os habéis preguntado alguna vez cómo es posible que podamos ver las películas que emite TVE gratis?

La respuesta es esta: no podemos.

Para que TVE emita Piratas en el Caribe, el ente ha pagado una suntosa cantidad a Buena Vista España, y ese dinero ha salido directamente de las arcas del Estado, alimentadas a través de los impuestos.

Es decir, que la emisión de la película la pagamos TODOS.

¿Y las cadenas privadas? Pues es un poco distinto. Los anunciantes pagan a Antena 3 para que éste, a su vez, compre los derechos de emisión, y nosotros la vemos a cambio de ver -más bien soportar- los anuncios de los productos de los anunciantes, que son los que nos han “invitado” a ver la película.

Con las televisiones de pago está mucho más claro, así que me ahorraré la explicación.

Ahora bien. ¿Qué pasa cuando nos bajamos una película de internet, sea por P2P o por descarga directa? ¿Quién paga a la empresa que ha hecho el film? ¿Nuestra compañía de internet, los desarrolladores de la aplicación de descarga, la empresa de hosting que aloja el archivo?

Pues resulta que aquí nadie paga.

Seguramente, en este momento alguien estará pensando en el canon. Ese gravamen más bien siniestro que tenemos hasta en la sopa, de forma totalmente injusta. Y pensamos que la existencia consumada del canon nos legitima a bajar de internet gratis todo lo que nos de la gana. Pero no es así. Quizá bajar de internet no es robar, tal y cómo, de forma agresiva, se nos señala al comienzo de los DVD, pero desde luego no es ético que la gente vea gratis una película que te ha costado un buen dinero producir.

Insistiendo en esto, y volviendo también al tema de las emisiones por televisión, alguien puede decir. ¡Eh, no sólo las vemos, también las grabamos y nos las quedamos! Y ahí entramos en la segunda parte del meollo. Los derechos de emisión contemplan también el hecho de que la posibilidad de conservar una copia privada de la película puede suponer un ‘lucro cesante’, es decir, copias domésticas en DVD que, presumiblemente, no se venderán.

Y si aplicamos esto a internet, nos encontramos de nuevo con la injusticia. Nos pongamos como nos pongamos, no tenemos derecho a tener gratis 1000 películas en DivX, 5000 discos de música en MP3 y 100 juegos de Xbox 360 sin que ninguno de los 1000 directores, grupos de música o desarrolladores de videojuegos vean un duro. Simplemente, no es justo poseer y disfrutar del trabajo ajeno GRATIS.

Aquí hay que hacer una matización muy importante. En general, si bajamos cosas de internet -yo el primero, que quede claro-, no es porque no nos salga de las pelotas pagar un céntimo por el trabajo ajeno. Lo hacemos porque vivimos en un país donde el poder adquisitivo es irrisorio si comparamos los sueldos con los precios, donde padecemos una precariedad laboral casi tercermundista y donde, para rematar, tenemos que sufrir una industria cultural que se niega a adaptarse a los nuevos tiempos y distribuir contenidos por internet, aferrados a los formatos físicos próximamente obsoletos. La gente no quiere CD’s, quiere MP3. La mayoría de nosotros, cuando compramos un CD, llegamos a casa, insertamos el disco en el PC o Mac, convertimos las pistas a MP3 o AAC, volcamos al iPod y el CD lo guardamos en la caja hasta el fin de los tiempos. Con el nuevo formato iTunes LP no querremos ni sacar el libreto de la caja del disco.

Y si sólo queremos escuchar la música ocasionalmente de fondo mientras hacemos otras cosas, ya existe Spotify.

En cine no hay nada así. El servicio de películas de iTunes no opera en España y el de Xbox Live está en pañales. ¿Por qué pagar 25 euros por un DVD cuando me la puedo bajar gratis en calidad 1080p y además sin tener que comprar un lector de Blu-Ray? La industria perdió esta guerra y ahora va recogiendo a sus muertos.

Pero nada de esto, nada, legitima que nosotros estemos bajando las películas por la cara. Podemos disfrutarlo, pero no podemos éticamente defenderlo porque estamos poseyendo gratis el trabajo de los demás. Nadie coge las manzanas de la frutería sin pagarlas después.

Y ahora llegamos a la nueva Ley de Economía Sostenible y al punto de defensa de la Propiedad Intelectual. Sí, amigos míos, las ideas son libres, pero la creación artística es propiedad de su autor, por supuestísimo que sí. Si quieres disfrutar de dicha creación, debes pasar por el aro que diga el autor, sea copyright o copyleft.

Los internatuas han sacado toda una retahila de falacias para ir de víctimas. Recuerdan a Orwell y hablan de persecución y recorte de derechos fundamentales. ¿Cuáles derechos fundamentales, tener el Call of Duty gratis cuando su desarrollo ha costado 10.000 millones de dólares?

Una de las mentiras más repetidas es que los juegos que más se piratean son aquellos que, sin dejar de ser interesantes, son de una calidad baja y por tanto no merece la pena el precio del juego. Pero resulta que este año el juego más pirateado ha sido también el que mejores críticas se ha llevado, Modern Warfare 2. ¿De qué me sirve, como programador, gastarme una millonada y currarme el mejor juego del año si luego una gran parte de la gente va a jugar sin pagarme por ello? A lo mejor decido no desarrollar otro juego, y muy posiblemente, me habré ganado el derecho ha sentirme robado y expoliado por los jugadores piratas.

¿Cómo es posible que la gente tenga la cara dura de afirmar que el cierre de una web de descargas de juegos o películas es censura y un recorte del derecho a la libertad de expresión? Hipócritas. El hecho de que la web sólo provea de enlaces no la exime de su responsabilidad. Si yo os digo donde contratar a un sicario para asesinar a toda vuestra familia y poneros en contacto con él, ¿estoy libre de culpa o me pueden encerrar por colaboración? Ya os respondo yo: lo segundo.

En esto hay que destacar que hay dos tipos de webs, los que no ganan un duro y los que sí. Os habréis dado cuenta que las webs de descarga suelen estar petadas de banner que, por si alguien no lo sabía, generan dinero. Algunas webs ingresan lo justo para pagar el hosting, pero otras sí que sacan beneficios. Las hay que incluso se han currado un servicio SMS Premium para que pagues. ¿Por qué cojones esta gente va a ganar dinero ayudando a difundir una película que he hecho yo con mi dinero?

El nuevo campo al que empieza a tocar este asunto es el libro. Hace unos días, el escritor Andrés Trapiello se quejaba en TVE que en ese mismo momento habría alguien bajándose su libro en PDF y lo leería gratis en lugar de comprarlo. ¡Qué indignidad, señor Trapiello! Aquí tenemos a los otros que tampoco tienen razón. Sepa usted, ignorante señor Trapiello, que seguramente esa persona se está bajando su libro en PDF, pero no porque crea que tiene derecho a leerlo gratis, sino porque esa persona tendrá un lector de eBook y no puede comprar su libro porque su editorial no lo pone a la venta en formato ePub o similar. Acaba de perder el royaltie de un ejemplar, que duda cabe, pero no se lo robado un lector pirata, se lo ha robado su editor, que es un incompetente incapaz de asumir que el mundo ha cambiado.

Resumiendo:

La piratería en este país existe porque somos mucho más pobres de lo que parece y porque los generadores de contenidos no saben absolutamente nada de su negocio.

No tenemos razón al sentirnos legitimidos e inocentes por bajarnos todo lo que nos bajamos de internet.

No tenemos razón al quejarnos porque los creadores quieran evitar que poseamos sus productos gratis. Si un día entráis a cinetube y descubrís que la ministra Sinde la ha cerrado, tendréis derecho a pensar que es una putada, pero no tendréis derecho a manifestaros en la red diciendo que se han atacado vuestros derechos, porque no tenéis ninguno.

No tienen razón aquellos que creen que solucionarán el problema cerrando webs de descarga. Steve Jobs lo supo y lo solucionó hace años con iTunes. El año pasado, alguien tuvo la misma lucidez al inventar Spotify. ¿Quieren mermar la piratería? Arreglen el país, hagan que un juego pase a ser los 40 € que valen en Inglaterra en lugar de los 70 que valen aquí. Hagan que el alquiler de un piso en la capital valga 300 € -como en Berlín- y no 1200 como en Madrid. Creen un Spotify y un iTunes para películas en HD con extras y hagan lo propio con el libro electrónico.

En definitiva, abran los ojos a la REALIDAD.

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9 comentarios to “No tenemos razón”

  1. Vale, hay partidarios y detractores de las descargas y del pirateo. Pero mi nadie me ha dicho en qué ley dice que es ilegal bajarse una peli de internet y qué condena hay. La palabra ilegal debe respaldarse con una ley.

    Por otra parte, diferenciaría entre la piratería lucrativa y la piratería por amor al arte. La más extendida y la que reduce los beneficios de las productoras de películas, estudios de desarrollo de programas y compañías discográficas es la lucrativa y es esa la que debería perseguirse, ya que nadie debería ganar dinero con el trabajo de otro. Aplicable también al top manta. Las copias piratas de películas, canciones y programas informáticos distribiudas por particulares son una fracción tan pequeña que no vale la pena actuar contra ella.

  2. […] No tenemos razón gzero.wordpress.com/2010/01/11/no-tenemos-razon/  por TreVenezie hace 2 segundos […]

  3. El tema de la ilegalidad, a mi entender, es debido a lo poco concreto que resulta el concepto de ‘copia privada’. Mucha gente lo entiende como la ‘copia de seguridad’ o una copia que se hace entre particulares. Es decir, el clásico cassette que grabas a un coleguilla.

    A mi entender, por copia privada se entiende la que haces en video de una película o similar que haces de la televisión.

    Las copias entre particulares eran antes muy pequeñas. Recuerdo cuando intercambiaba cassettes por correo ordinario, mítico. Ahora son los propios ciudadanos los que ponen a disposición los contenidos de forma masiva, de modo que el impacto es mucho mayor.

    A pesar de esto, nunca estaré de acuerdo con criminalizar al usuario final. Es lo que más me gusta de esta ley, que va a por las webs, no a por la gente que descarga.

  4. Estoy de acuerdo en todo contigo, Lazarus. Hay que ser realistas y objetivos. Piratear es dejar de comprar la obra y eso es una pérdida para el autor.
    Pero añado un nuevo caso que no has contemplado. En algunas ocasiones nos vemos obligados a bajar contenidos de internet porque aunque quieras comprarlo no lo encuentras en ninguna tienda ni tampoco en webs que hagan envíos a nuestro país. La única opción que nos queda es la descarga ilegal.

  5. Hola de nuevo.
    Comenté en el último post antes de leer éste. Fallo mío.

    Vaya por delante que estoy de acuerdo contigo en cuanto la la injusticia que suponen las descargas, aunque es una injusticia relativa vistos los precios del material legal.

    Como bien dice querdelf, en este país la descarga por particulares de contenido protegido por copyright no es delito. Es por eso que los anuncios anti piratería que nos llaman ladrones a todos y nos mienten diciendo que la piratería es delito me dan arcadas. Y más cuando me los tengo que tragar en los 7 packs de DVDs de 24 que me he comprado de un tirón. Encima que me gasto la pasta, me llaman delicuente.
    Y Eva añade un factor importantísimo. La falta de alternativas. Conseguí hacerme una cuenta en la iTunes store americana y me lo paso pipa alquilando pelis y comprando música con calidad. También descargo series a mansalva, pero claro, es mi única opción si las quiero ver a ritmo de emisión y con algún subtítulo. Si pudiera comprarlas a 1 euro y pico el capítulo a 720p y con simplemente las CC (Closed Captions) que emiten por ley en USA firmo ya.
    Pero no, aquí sólo quieren seguir viviendo del cuento, vendiendo plástico que a nadie le interesa y llamándonos ladrones a todos los que disfrutamos y mayoritariamente pagaríamos un precio justo por un producto con la calidad mínima que hoy en día es exigible. (Recientemente me compré la primera temporada de Mad Men editada por Aurum en España y es para tirársela a la cara de la mierda de DVD que son, vergonzoso).

    Y respecto al tema del #manifiesto, es verdad que sus creadores no ofrecen alternativas justas para con los autores y la SGAE, pero ese no es su trabajo sino el del gobierno y la propia SGAE. El #manifiesto se limita a denunciar lo delirante y peligroso de esta ley, por la que la comisión del gobierno puede decidir que tu blog no les mola y cerrarlo.

    Las cosas no se hacen así. O sí, cuando no tienes ni los conocimientos ni la valentía para hacer bien tu trabajo.

    Perdón por la parrafada pero ya sabes cómo me sienta todo ésto.
    Saludos.

  6. Joder, ¡cuéntame cómo hacerme una cuenta americana de iTunes!

    • Tengo una tarjeta American Express. En su día, intentando hackear el sistema de itunes me di cuenta de que sólo comprueban que el código postal de la dirección de tu tarjeta concuerde con el de la dirección de facturación que les proporcionas.
      Así que usando google maps busque qué zona de USA tenia mi mismo código postal, que resulto ser el downtown de Charlotte, capital de Carolina del Norte. Así que busqué un starbucks cercano e ingresé todos sus datos como información de contacto.
      Cuando iTunes validó los datos de dirección y tarjeta de crédito, los dió por buenos y creó la cuenta. Así que puedo comprar con libertad lo que me de la gana en iTunes USA. Mola porque las apps del iphone y la música son más baratas por el cambio Euro-Dólar. Aparte de por las pelis y alquileres…

      No sé si éste método seguirá funcionando, porque lo he intentado en las tiendas sueca y griegas y nanai. iTunes me dice que mi método de pago no es válido en ese país. Así que a lo mejor se han dado cuenta del truco. Eso si, mi cuenta americana sigue como el primer día, y dado mi historial no creo que nunca la cancelen.

      El método tradicional es usar una Tarjeta prepago itunes, de USA. Las consigues por ebay fácilmente, pero estás supeditado a ir comprando esas tarjetas periódicamente para tener saldo… una faena.

  7. Espectacular la idea de buscar el código postal en territorio yanki 😀

    Gracias!

  8. Si te funciona avisa….


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