Me encanta la ciencia ficción y Star Trek. Menos la quinta parte, que todo el mundo coincide que es abominable, me gustan todas, aunque la paradoja temporal creada en Primer Contacto estuvo a punto de quedar como un auténtico esperpento.
J.J. Abrams, encargado de resetear la saga al cien por cien para adaptarlas a los nuevas y no tan avanzadas mentes de los teenagers de hoy, encontró la excusa perfecta: retomar el testigo de la mencionada Primer Contacto y de la cuarta parte, Misión Salvar la Tierra, y organizar un viaje al pasado que permita reescribir la historia de la saga.
Y aquí fue donde, por así decir, se cayeron en lo más llano.
En ciencia-ficción tienes que tener un margen para aceptar la nuevas reglas que te presenta el universo de la historia, y ese margen depende, entre otras cosas, de un mínimo de coherencia exigible. Es decir, que si tienes un arma que mata al primer disparo, siempre ocurra así, y en ningún caso escribas una escena en la que un personaje reciba un impacto y sobreviva sin un motivo razonable.
A partir de aquí, SPOILERS:
Puedo aceptar que exista un material llamado ‘materia roja’, que si lo liberas, aunque sea en una pequeñísima porción, cree un agujero negro.
Pero:
· Si creas un agujero negro en el centro de un planeta, se traga al planeta y lo destruye.
· Si creas un agujero negro dentro de una supernova, se traga a la supernova.
· Si la creas al lado de la nave enemiga al final de la película, se traga la nave y la destruye.
· Pero, si un mismo agujero negro engulle a la misma nave enemiga al principio de la película, no sólo no destruye a la nave sino que, aparte de encajar perfectamente en el diámetro del agujero, acaba pasando al otro lado y viajando al pasado.
Bravo…
No sólo eso, porque, aunque se dice que es una viaje en el tiempo, no es verdad. Si lo fuera, el principio de película ocurriría en las cercanías de Vulcano, ya que es ahí donde se crea el primer agujero negro que les lleva al pasado. Pero no, resulta que, con lo grande que es el puto universo, aparecen justo al lado de la nave en la que, coño, qué casualidad, está naciendo el que será gran amigo y compañero del vulcaniano a quien quieren matar, y que además será quien finalmente le mate.
Odio la puta manía de los americanos de pegar con Loctite la creación del héroe y el villano. Ya está bien, por Dios.
La película empieza muy bien, con un padre de Jim Kirk que le echa un par de pelotas a los romulanos y se sacrifica para salvar a todo el pasaje, incluyendo a su mujer y a su hijo, pero es la única parte digna de respeto. La historia da a entender que, por la ausencia de su padre, James Kirk crece como un rebelde sin causa, aspecto sin sentido porque, para empezar, no queda huérfano precisamente, tiene a su madre; y también porque en la línea temporal original -o sea, en la historia original conocida-, su forma de ser es la misma aún cuando su padre está vivo y le enseña. Y esto, señores, no puede ser.
Seguimos con las incomprensiones. Jim Kirk es el mejor, sabe que es el mejor, pero pasa de todo en lugar de alistarse y repartir del bacalao. La escena con el pequeño Kirk robando un coche, si la eliminas de la película, no afecta en nada. Es decir, que sobra.
A pesar de estar toda su puta vida pasando de la Federación, resulta que al final sólo necesitaba una arenga breve, resabida e intrascendente de un superior del montón en un bar de carretera para hacerle cambiar de opinión. Qué consistente.
Ya dentro de la nave, todo se desarrolla más o menos como tiene que ser. Spock es el que manda, Jim es un zorro y McCoy está magistralmente encarnado por Urban. Los piques entre Kirk y Spock son todo un acierto. Si acabarán siendo los mejores amigos, deben comenzar como todo lo contrario.
Pero poco después seguimos con los despropósitos, no sin antes olvidar un detalle importante: en el pasado, una nave romulana destruyó la nave en la que iban los padres de Kirk… ¡y sobrevivieron todos los pasajeros! ¿Es que nadie pidió explicaciones a los romulanos, aunque fuera para que estos negasen -diciendo la verdad-, haber sido ellos? ¿No hay ninguna consecuencia de este estilo ante un hecho tan grave? Incomprensible.
Llegamos a Vulcano y vemos que Nero tiene que cavar un hoyo antes de tirar la materia roja. Y yo me pregunto, ¿para qué? ¿Qué pasa, que si en vez de tirarla al centro del planeta lo hace en la superficie no se lo va a cargar? ¿El agujero va a decir ‘yo así no trabajo, me largo’?
Kirk y dos más se lanzan en caída libre desde el espacio al rayo impulsor, que está en la atmósfera de Vulcano. Ni reentrada ni pollas. Vamos a ver, estamos de acuerdo en que en ciencia-ficción se obvian ciertas leyes de la física en pos del espectáculo, como la transmisión de sonido en el vacío espacial, pero esto es otra cosa. Coño, hasta Superman se tenía que hacer la ropa de un material especial para no quedarse en pelotas cada vez que reentraba en la atmósfera.
A partir de aquí tengo que hablar de otro asunto que es un cachondeo, el teletransporte. Nos pasamos toda la película -bueno, esta y las diez anteriores, y las cuatro o cinco series que la preceden- oyendo que lo del transporte es complicado. Que hay que estar cerca, un radio de acción, que el objetivo se esté quietecito, bajo tierra es complicado, bla bla bla. ¡¡¡¡Y al final van y se teletransportan desde Saturno a la nave de Nero que está a tomar por culo en la Tierra!!! ¡¡¡Pero venga ya!!!
Kirk y Spock hacen lo que ni Han y Leia en la estrella de la muerte: entrar en la nave, matar a todo el mundo, rescatar al rehén y volver a salir. Se supone que son dos novatos y que los romulanos son la mejor raza guerrera, pero da igual. Hay que acabar la historia como sea.
Antes de esto, otra genialidad más. Spock abandona a Kirk en un planeta helado, y coño, con lo grande que es el puto universo, se acaba encontrando con Scotty, otro de sus futuro grandísimos amigos. O sea, que la historia ha cambiado, pero todos se arrejuntan igualmente. Es que es pa cagarse.
Insisto: ¡con lo grande que es el puto universo!
Ah, y no olvidemos una cosa. El agujero negro que ha devorado a Vulcano sigue ahí, pero parece ignorar el planeta helado o el resto de su sistema planetario. Si es que es todo tan hermoso…
Llegamos al final de la historia. Spock libera toda la materia roja y ésta crea un agujero negro que, esta vez sí, por necesidades del guión, destruye la nave romulana. Esta vez el agujero se comporta y no sólo se traga la nave mala, sino que además quiere jamarse el Enterprise. ¿Solución? ¡Muy fácil! Amigos míos, la antimateria, cuando explota, destruye o empuja en virtud de la naturaleza de la nave. Si es mala, la destruirá, si es buena, le dará un empujoncito para salvar el día. Será que la antimateria tiene conciencia propia y además se enrrolla.
¿Qué pasa con este nuevo agujero negro? Bueno, por lo que sabemos por la historia y por la ciencia, se queda ahí. Así que ahora tenemos un bonito agujero negro en la órbita de Saturno que, digo yo, crecerá y engullirá todo el sistema solar. Nah, qué va.
Aquí el único agujero negro respetado y respetable es el de mi culo, parece.